sábado, 10 de septiembre de 2011




Puedes contárselo a todos, decirlo en alto
recitarlo,
recitarme
que es como si te hablaras.
Háblate,
cuéntame lo que quieres decirnos,
tal vez hoy te escuchemos y te oigas,
ese rumor indescifrable que no llega,
ese compás que rasga tu cordura,
ese almacén repleto de oquedades.

Yo tampoco te hago caso,
todos seguimos encerrados en el círculo de nuestras convicciones,
museo de los errores, envoltorio de regalo
y sonrisas muertas.
Te escucho hablar,
luego vuelvo a la mazmorra de la vida.
Te pido perdón amargo,
aquí y ahora,
ante este blanco espacio,
al pie del puro lecho de un poema.

Háblate y dinos,
escúchate,
nosotros no lo hacemos,
la verdad de tu verdad la pisamos como asfalto,
el dolor de mis pies es una ofrenda
y este poema,
y un nido de lágrimas recién nacidas,
puedes contárselo a todos, decirlo en alto  
recitarlo,
mientras tu angustia resbala transparente
por mis mejillas.


Poema: La verdad de tu verdad
Fotografía: RB

jrc