viernes, 4 de septiembre de 2015





Callejón del aire



Un refugio incapaz de niño abandonado,
una mano firme sin perfume de lluvia,
una palabra de nácar en la garganta,
una fugaz golondrina en su partida.

Un anverso de espejo roto y desconchado,
un universo de estrellas congeladas,
un aroma verde de menta en los papeles,
un bosque donde murieron frías las hadas.

Una canción que no será nunca cantada,
una limosna en el vértice de la calle,
unos surcos que beben todas las lágrimas,
un corazón añil latiendo todavía.

Un sentir sin sentido de las cosas,
una herida de daga en cada espalda,
un roce sin querer y estremecido,
una vida sin alas destinada.

Un adiós dibujado entre las vías,
un perfume olvidado en una casa,
un amor derramado en los portales,
unos besos ardiendo en las retinas.

Una esquina de orines impregnada,
un absurdo programa de noticias,
unos pasos mendigos de la nada,
unos versos llorando en sus pupilas.



jrc

miércoles, 19 de agosto de 2015





Alquimia


He salido a comprar palabras
lleno de frío,
hipérboles azules
o cualquier chillido enfermo de silencio.
He visto mis manos vacías,
oscuras como un almendro seco,
rebosantes de caricias inconclusas
de poemas más que inéditos
moribundos del enero, del febrero.
No sé si estarás mañana al mediodía
o serás musgo,
reloj de arena, aullido, labio,
o serás un beso sólo,
una ráfaga de antaño
o esa palmada en la espalda con un adiós
escrito entre los dedos.

He podido acariciarte en el papel
sin acíbar,
sin pretérito,
sin miedo.


jrc

viernes, 14 de agosto de 2015







Rómpeme ahora




Ya me acuerdo

de cómo leíamos todo,

los renglones de la calle que nos unían

como dos líquidos colores.

Vertiginoso el reloj ahora

recorre mi soledad buscándome ciego

en la tumba en la que estamos,

ya me acuerdo

frente a este bolígrafo incoloro,

como la sed nacía en manantial desorbitado,

necesito beber de la palabra

como tu hacías tantas tardes de poniente

y escribirme nuevamente en tu regazo.

Mientras,

el aire describe estructuras imposibles cada día

como mágicos cubos que conducen al vacío,

y la flor se marchita en tu mirada

que alzada duerme sin luz

transparentando los años que llevas a tu espalda.

Rómpeme ahora,

ahora ya me acuerdo,

cuando el cristal turbio del camino

me deja impedido de ti casi,

como una ventana rota,

y un huracán perdido es el recuerdo,

un mantel sucio, un conductor suicida,

o la simple lágrima nacida en mi memoria.



jrc

viernes, 7 de agosto de 2015




Recítame

Léeme en voz alta y suave
para que salgan de tu boca mis latidos,
cada gota del viento que yo encerré para ti.

Recita lentamente mis suspiros
y siente lo que siento cuando no hablo.
Canta mis canciones con tu música.

Léeme con tu corazón intenso,
en un intento último de vivir en tu pupila
y morir al fin traspasado por tus labios.






jrc


De mi libro Huella de un silencio, 2010











miércoles, 29 de julio de 2015







Blancos pasados


Lograría casi acercarme
a ese propósito olvidado y vivo
como un cadáver recién desenterrado.
Llegaría al íntimo rincón del horizonte
donde los sueños cristalizan en imágenes
o como rayos de ti se transfiguran
en aceros de luz segando venas.
Consistiría en un relato de los hechos,
en la tumba del odio violada,
una instantánea de todos los deseos,
el levitar del cabello entre las sábanas
mientras el hombre se convierte en puro beso,
en la piel que nunca quitarías,
sería un tatuaje dolorido, un talismán
atado en la muñeca,
un pasaje al país alegoría, un noray
al amanecer del tercer día,
todo aquello que no cabe entre las manos,
el orgasmo y el pan, el pensamiento,
la pálida idea colorida
y volver a soñar el unicornio aquel
que ya olvidaste,
el mundo colgado de una pérgola
como una lona de plástico biótico,
salir de la mente de ese pájaro confundido
por un norte variable y caprichoso,
nacer cada segundo de la nada,
borrar la nieve de enero con los junios
todos que quepan en las venas.
Sería sangre reventando a borbotones,
olor incógnita, sabor deseo,
es eso, adivinar el poema que aparece,
que escribirías con los dedos en la arena
o saldría arrancando las entrañas
de tu almohada cansada de ser blanca,
Lograría casi desnudar el papel
en esta tarde
y sólo ese reflejo que sentía
se aproximó temeroso y añil a mi guarida.
Se despertó el horror, sonó el reloj,
y en el suelo briznas quedaron
de tus sueños.




jrc








jueves, 23 de julio de 2015






Cósmosis



Quiero saber qué piensas cuando me interrogas con tu piel de espuma,
te hablo desde Júpiter al menos
buscando esa discordancia perfecta de los sentidos,
desde el frío de una lejanísima calma
pero anclado al estricto universo de atroz aspecto consumado.
Cómo conseguir con versos vivos ese renacer de las estrellas
apartado del mundo, cómo hacerlo,
sin la música constante de tus manos
o la indigencia clavada en las pupilas.
Debería el sol ponerse donde antaño,
en lo más alto del fondo de las cosas,
sentirse liberado de la luz, dejar el tránsito
de todas las elipses conocidas, seguir en su quietud
desorbitada.
Yo silencio el tiempo,
acallo cada una de las notas que reclamas,
olvido los lugares, cobijo el miedo,
engalano al viento con aromas secos,
ardo como un incienso obligado,
reclamando la autoría de un humo que me ahoga
como un sunami de polen ya cansado
del absurdo aleteo de mi pecho.
Ardo como arde el universo
incapaz de anidar en otras ramas sin forma,
como un lugar creado para volver a nacer permeables,
calados de alegría hasta el origen.











Fotografía  jrc


lunes, 20 de julio de 2015






Sin materia


Ya sólo quedas tú
y mi alma
sigue
buscándote
por entre mis luces
y mis sombras.




jrc

jueves, 16 de julio de 2015






Dame un pretexto, un piano,
unas hojas de papel, algo que arañe
o mueva la piel, una mano
que desempañe el miedo.
Quiero hablar contigo,
(como se puede amar tanto),
vives en la música del silencio,
en el aroma del vacío,
en todos los versos que aun no he escrito,
pero déjame que te hable de mis cosas,
del nihilismo que me estrecha
mientras muere el cisne,
o esa fuerza que agoniza en mis brazos
de espuma.
Si quieres te propongo un beso inesperado, un aplauso,
una adoración en voz alta
a cada frase que tu piel regala junto a la mía,
o mejor un escondite, un juego de palabras
urbanas,
realistas casi, que puedas tocar
como tocas la ansiedad,
como sueñas la hierba nevada,
porque aquí eres realmente mía y yo tuyo,
tan sencillo como nunca,
en esa ausencia de vida donde mis latidos son costumbre,
y me da frío desnudarme casi ahora,
beber la tinta, sacarla por los poros,
licuar los vientos que me llegan
o dejarme llevar por la música que nace.
Lo tocas
como una realidad artística,
una foto que hiciste,
no más que palabras sin carne,
formas que absorben la idea hasta matarla
despacio,
pero son más,
son instantes que no vivimos todavía,
futuros que no cotizan,
deseos amordazados en el suelo.
Te seguiré contando sin pretextos,
cómo sale la luna,
cómo sin querer el viento de hoy
rompe la lámina,
la tiñe negra, amarga luz
desenfocada.
Pero estoy.





jrc


martes, 14 de julio de 2015






Metamorfosis



Casi agradezco la sequía inmensa
donde los cuervos ruegan huesos,
sin pensamientos innecesarios o vacíos verbos
trasminando silencio inmarcesible y solo,
parecido al siempre cárdeno cielo moribundo.
Sosegado el horror queda el yo en piel
y lágrima, el verso desnudo e inefable,
la pérdida del horizonte en ese páramo anchísimo
donde el vértice olvidado es casi el alma.
Unos pasos lo serían todo, un palpitar angosto
de crisálida, una embestida atroz que da la vida,
un onírico movimiento de las alas
o el cenital antojo de la muerte
bebiéndose la luz de grana herida.
Nada que decir a tanta calma,
de hiel se enciende el día obligatorio, capaz
de la miseria y el olvido, cosido al viento y al aliento,
al vuelo incomprensible de los pájaros.




jrc

miércoles, 8 de julio de 2015






Conozco a cada uno en su silencio
ese árido paisaje
tan lleno de aire pálido
delicado y muerto como un perfume.
Allí hablan los pétalos malformados,
los olvidados gestos,
el rictus ególatra que nos alumbra
y queda arrastrándose por los espejos cuando nos vamos.
En ese páramo anidamos,
damos de comer, servimos o reímos tragando el odio,
amamos.
Allí el lago es quieto y turbio
donde se ve todo,
el poeta lo ve todo
cargado de días y palabras, lágrima de viento que ilumina.

Llámame frase, orquídea, espejo añil,
absurda lámpara casi apagada,
hacedor de renglones cojos, página bifronte,
enebro solitario,
pero sé romper la sombra del silencio
con la pluma de mi mano.






jrc







martes, 30 de junio de 2015






Lápiz transparente 

Qué tengo que deciros
cuando navegando a ras de piel suspiro olas,
cuando el cielo se moja con esa lágrima azul que me transciende.
En el pico de la pluma está el aire palidísimo del vuelo amarillento
de un pájaro que agoniza
y lívidas son mis manos encarnizadas, leves,
más frágiles que un alma expuesta al viento.
Qué tengo que deciros a través del náufrago destino del hombre,
si sé que me faltan tintas,
puntos de luz que traspasen los poros de vuestros insensibles  pliegos
mientras las oníricas violetas huyen como nubes migratorias,
y el brillo asustado de mis ojos mira con el miedo extendido
de un pez muerto. 
Qué tengo que mostraros
a través del lápiz transparente que es la vida del poeta.




©jrc



sábado, 27 de junio de 2015






Y si te dijera
que prefiero esperar a que las olas nos roben las palabras sangradas,
que deseo decir en alto los silencios restantes,
escribir los vacíos todos que sigan volando
en el ámbito aquel donde nos amamos,
recostarme en el aire espeso que me sustenta,
que la nada estalle y mis pedazos queden impresos
en este papel que me interroga a las doce en punto
como si el tiempo fuera un equilibrio
y la soledad el refugio adquirido por mis manos.






 ©jrc inédito 2015


domingo, 21 de junio de 2015






El tiempo impacta en la piedra imágenes desmesuradas
como un rostro devenido en lacre
o palabra rota descendida en los papeles.
Calmo mi sed con hojas a punto de pudrirse,
con un olvido hueco en cada mano
o la sequía que esta espera trajo a un corazón omnívoro,
ácrata y frugal como el vuelo del deseo.
Es entonces, contando versos,
cuando amanece,
cuando la lluvia alcanza rozando apenas mediodías,
cuando la tarde muere en las paredes
empapadas de mí,
de cada uno de mis vértices caídos.






©jrc poema inédito 2015


Fotografía: jrc



domingo, 14 de junio de 2015



Esa ráfaga que nos imana
de negro llanto el alma
y traspasa
en diálisis incorpórea y exacta
como un anhelo
de hierro casi
colado el llanto de fuego y hueso.
Ese grito de ojos sin voz ni verso
que nos desgarra
por los pasillos de piel o incienso,
de las paredes con puertas que nunca vemos
desmoronarse,
que no sabemos como sabemos
dolernos tanto.
Casi despacio como de adentro
el mecanismo exulta, la vena rompe,
el animal desboca el ímpetu encerrado,
la sombra oculta la luz en mil pedazos
con su harapo infinito
de vértices inalcanzables, miedo y silencio,
jinete bayo.
Como de hielo.


jrc