miércoles, 29 de julio de 2015







Blancos pasados


Lograría casi acercarme
a ese propósito olvidado y vivo
como un cadáver recién desenterrado.
Llegaría al íntimo rincón del horizonte
donde los sueños cristalizan en imágenes
o como rayos de ti se transfiguran
en aceros de luz segando venas.
Consistiría en un relato de los hechos,
en la tumba del odio violada,
una instantánea de todos los deseos,
el levitar del cabello entre las sábanas
mientras el hombre se convierte en puro beso,
en la piel que nunca quitarías,
sería un tatuaje dolorido, un talismán
atado en la muñeca,
un pasaje al país alegoría, un noray
al amanecer del tercer día,
todo aquello que no cabe entre las manos,
el orgasmo y el pan, el pensamiento,
la pálida idea colorida
y volver a soñar el unicornio aquel
que ya olvidaste,
el mundo colgado de una pérgola
como una lona de plástico biótico,
salir de la mente de ese pájaro confundido
por un norte variable y caprichoso,
nacer cada segundo de la nada,
borrar la nieve de enero con los junios
todos que quepan en las venas.
Sería sangre reventando a borbotones,
olor incógnita, sabor deseo,
es eso, adivinar el poema que aparece,
que escribirías con los dedos en la arena
o saldría arrancando las entrañas
de tu almohada cansada de ser blanca,
Lograría casi desnudar el papel
en esta tarde
y sólo ese reflejo que sentía
se aproximó temeroso y añil a mi guarida.
Se despertó el horror, sonó el reloj,
y en el suelo briznas quedaron
de tus sueños.




jrc