jueves, 23 de julio de 2015






Cósmosis



Quiero saber qué piensas cuando me interrogas con tu piel de espuma,
te hablo desde Júpiter al menos
buscando esa discordancia perfecta de los sentidos,
desde el frío de una lejanísima calma
pero anclado al estricto universo de atroz aspecto consumado.
Cómo conseguir con versos vivos ese renacer de las estrellas
apartado del mundo, cómo hacerlo,
sin la música constante de tus manos
o la indigencia clavada en las pupilas.
Debería el sol ponerse donde antaño,
en lo más alto del fondo de las cosas,
sentirse liberado de la luz, dejar el tránsito
de todas las elipses conocidas, seguir en su quietud
desorbitada.
Yo silencio el tiempo,
acallo cada una de las notas que reclamas,
olvido los lugares, cobijo el miedo,
engalano al viento con aromas secos,
ardo como un incienso obligado,
reclamando la autoría de un humo que me ahoga
como un sunami de polen ya cansado
del absurdo aleteo de mi pecho.
Ardo como arde el universo
incapaz de anidar en otras ramas sin forma,
como un lugar creado para volver a nacer permeables,
calados de alegría hasta el origen.











Fotografía  jrc