viernes, 4 de septiembre de 2015





Callejón del aire



Un refugio incapaz de niño abandonado,
una mano firme sin perfume de lluvia,
una palabra de nácar en la garganta,
una fugaz golondrina en su partida.

Un anverso de espejo roto y desconchado,
un universo de estrellas congeladas,
un aroma verde de menta en los papeles,
un bosque donde murieron frías las hadas.

Una canción que no será nunca cantada,
una limosna en el vértice de la calle,
unos surcos que beben todas las lágrimas,
un corazón añil latiendo todavía.

Un sentir sin sentido de las cosas,
una herida de daga en cada espalda,
un roce sin querer y estremecido,
una vida sin alas destinada.

Un adiós dibujado entre las vías,
un perfume olvidado en una casa,
un amor derramado en los portales,
unos besos ardiendo en las retinas.

Una esquina de orines impregnada,
un absurdo programa de noticias,
unos pasos mendigos de la nada,
unos versos llorando en sus pupilas.



jrc